Mostrando las entradas con la etiqueta vida cristiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta vida cristiana. Mostrar todas las entradas

17 mayo, 2011

¿Quién es Dios?



Después de una pequeña pausa ante la pregunta respecto a ministerios hacia los encarcelados, lo cual, curiosamente fue un día antes que en Costa Rica un ex-presidente se librara de la misma y en La Reforma se armara un intento de fuga, el título de hoy se debe a la continuación de las preguntas que se hicieron al final de la primera entrada sobre la humildad.

De hecho, pensé en cambiar el título, es osado. No se puede pretender contestar esa pregunta en pocos párrafos, sin embargo, es de notar que los autores humanos de la Biblia, a pesar de estar separados geográfica, cultural y temporalmente, estuvieron de acuerdo en el tema. Sí, puedo ser acusado de presuposición, de lo contrario, ¿por qué habrían tantas denominaciones cada una con su concepto y que además, afirma ser la correcta?

Variando entre aquellos que tienen un dios que es más digno de lástima que uno realmente soberano, o aquellos que lo tienen como un ente aparte que no se involucra en los negocios humanos y al cual no hay cuentas que dar y muchas más, al menos, hay un manojo de atributos en los cuales, al menos por nombre, parece existir consenso. Por ello, escuchamos Dios es amor (el más común, manipulado, favorito, en fin), es santo, es justo...

El caso es que al examinarlos escrituralmente, tenemos que reconocer que la distancia entre Su persona y la nuestra es infinita, la reacción no sería muy distinta al de caer postrados o como muertos. Lo contrario no sería el reconocimiento de nuestra pequeñez e insignificancia a Su vista y el comportamiento correspondiente a esa conciencia.

26 abril, 2011

Humildad



Sería difícil hallar una definición de humildad que satisfaga a todos, pero antes que quizá un ejemplo sencillo nos ayude mejor para describirla:

¿Cuál es su oficio, es usted el mejor en ello? Podemos pensar rápidamente en varias personas que son mucho mejores que nosotros en lo que se supone estamos capacitados para hacer bien. Aún si fuéramos parte de esa élite que los demás ven como los referentes, al final de cuentas será un área específica. Los más dotados y/o los que más se han esforzado por dominar muchos campos distintos, será algo limitado también, y habrá muchas más personas que serán superiores en lo que yo no lo soy. ¿Qué razón hay entonces para albergar sentimientos de orgullo y superioridad sobre el prójimo?

Fácilmente al adquirir una habilidad o conocimiento, ya sentimos como si fuéramos los únicos que lo tienen y que estamos en una categoría aparte del resto de la masa.


Por curiosidad, antes de compartir la definición de Jonathan Edwards, revisé la que da la RAE, y se asemeja mucho:

Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

Pero la gran diferencia, es el motivo. Poco vale para uno sentirse menos si no se deriva del conocimiento y motivación adecuados.

Edwards dice:

La humildad puede ser definida como una costumbre de la mente y el corazón correspondiente a nuestra indignidad y vileza en comparación y delante de Dios, o un sentido de nuestra propia insignificancia a Su vista, junto con la disposición de un comportamiento correspondiente que lo refleja.

Durante el estudio del tema, tres preguntas fueron útiles para un mejor orden y que espero ahondar un poco en cada una en las siguientes semanas:

  • ¿Quién es Dios?
  • ¿Quién es usted?
  • ¿Quién hizo Cristo?

Esto debería ponernos en nuestro lugar cada vez que no estemos pensando con cordura respecto a nosotros mismos.

05 abril, 2011

καρπός



He iniciado un estudio del fruto del Espíritu Santo. Es uno de esos casos donde se pone en evidencia la tensión entre la soberanía de Dios y la responsabilidad humana, puesto que es claro que cada una de las virtudes es propia del Espíritu, pero hay mandamientos claros para ser diligentes en el crecimiento de las mismas.

La lista más conocida se limita a nueve virtudes: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y templanza. (Gálatas 5.22-23)

Y del otro lado, por ejemplo, hallamos un mandamiento para casi todos en un texto como 1 Tesalonicenses 5.12-24:

Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan;
y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.
También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.
Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos. (benignidad y bondad)
Estad siempre gozosos.
Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías.
Examinadlo todo; retened lo bueno.
Absteneos de toda especie de mal. (templanza)
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Fiel es el que os llama, el cual también lo hará. (La confianza si permanecemos fieles es por que Su fidelidad)