03 octubre, 2017

Conferecia Gracia y Verdad: Celebrando los 500 años de la Reforma Protestante



Ha pasado más de un año desde la última publicación y ciertamente los planes de algunas reflexiones que he querido compartir han debido esperar por diversas causas, pero interrumpo el receso de publicaciones para difundir la invitación a la conferencia Gracia y Verdad.

Esta conferencia se ha celebrado ya por varios años, pero particularmente, esta fecha que marca los 500 años de la Reforma queremos ser todavía más enfáticos en nuestro deseo que representantes de muchas otras iglesias protestantes puedan asistir. Las razones que se pueden dar son varias y como precaución en caso de no poder publicar más puntualmente el porqué, me limito a esta: la Reforma trasciende la publicación de las tesis de Lutero, esta nos recuerda la necesidad de volver a las Escrituras y a una predicación centrada en la gloria de Dios y la suficiencia de Cristo.

Favor remitir esta información a otros. La conferencia, que incluye alimentación y un material de cortesía, tiene un costo de 6000 colones. El registro se realiza usando el siguiente formulario: http://fereformada.org/gracia-verdad-registro/registro_maint.php

El culto unido, inicia a las 4 pm, no requiere registro y no tiene costo.

25 julio, 2016

Una enfermedad fatal



La resolución de hacer todo para el Señor lo elevará por encima del deseo del reconocimiento, la cual es la enfermedad de muchos.

Es una falta triste en muchos cristianos que ellos nada puedan hacer al menos que sea dicho a todo el mundo. La gallina en la granja ha puesto un huevo y se siente tan orgullosa de su logro que ella debe cacarear al respecto: todos deben saber de ese pobre y solitario huevo, hasta que todo el país resuene con las nuevas.

Es así con muchos profesores: su trabajo debe ser publicado, o no lo pueden hacer más. “He aquí”, dijo uno, “he estado enseñando en la escuela por años y nadie siquiera me ha dados las gracias; creo que algunos de nosotros somos los menos reconocidos y qué vergüenza es”.

Pero si usted hace su servicio para el Señor no debería hablar así, o deberíamos sospechar que usted tiene otras metas. El siervo de Jesús dirá:

“Yo no quiero el reconocimiento humano. Lo hice para mi Amo; Él lo reconoce y estoy contento. Yo intenté agradarle a Él y le agradé, por tanto, no pido más, pues he obtenido mi fin. No busco la alabanza de los hombres, pues temo que el menor aliento de alabanza humana manche la plata pura de mi servicio”.

Si usted busca la alabanza de los hombres, con toda probabilidad usted fallará en el presente y con certeza, tarde o temprano, la perderá en el futuro.


Traducido de A Deadly Disease, extracto compartido en los Pyromaniacs.

17 julio, 2016

Una palabra crucial de la madre de Gresham Machen


La siguiente es una traducción del artículo: A Crucial Word from Machen's Mother publicado originalmente en Desiring God.

J. Gresham Machen, uno de los grandes proclamadores y defensores de la fe cristiana a inicios del siglo 20, atravesó una época de duda temerosa de camino a su confianza sólida. Notoriamente, fue su madre quien habló una de las palabras decisivas de rescate.

Él nos cuenta la historia:

La pregunta no es meramente si podemos descansar en nuestra fe, sino si podemos descansar en la duda que es la alternativa necesaria de la fe. Pasamos a veces por períodos de vitalidad espiritual muy baja. El maravilloso Evangelio que previamente nos pareció tan glorioso, viene a parecer casi como un cuento vacío. Huestes de objeciones se levantan en nuestras mentes; todo el mundo invisible retrocede en la oscura distancia, y pensamos por un momento que hemos renunciado a la esperanza cristiana.

Mi madre me habló en esas horas oscuras, cuando la lámpara apenas alumbraba, cuando pensaba que la fe se había ido y mi alma había naufragado: “Cristo", solía ella decir, "nos sostiene más firmemente a nosotros que lo que nosotros nos sostenemos a Él”.

Mi madre dio a entender con sus palabras… que la salvación por fe no significa que somos salvos porque nosotros nos mantenemos a cada momento en una actitud perfecta de confianza en Cristo. No, somos salvos porque habiendo sido unidos a Cristo por la fe, somos suyos para siempre. El calvinismo es una doctrina consoladora, de hecho. Sin este consuelo, creo que yo hubiera perecido hace mucho en el castillo del Gigante de la Desesperación. J. Gresham Machen: Selected Shorter Writings, 561.


05 abril, 2015

Resurrección VI

cruz resurreccion ronny

El mundo en los deportes y en su afición hacia sus equipos, habla de estadísticas y de quién sostiene un invicto, esto es que en la temporada todavía no ha sido derrotado, o simplemente, empiezan a contar desde la última derrorta, cuántos encuentros han transcurrido antes de perder nuevamente.

El problema es que por definición, el invicto es quien nunca ha sido vencido, nunca ha sido derrotado, en cambio está siempre victorioso. El Invicto es Invencible, Imbatible, Invulnerable.

Ve a la historia y las Escrituras te mostrarán a cientos que creyeron ser los amos y supremos, pero yacen derrotados, vencidos... muertos.

Faraón, Sehón, Og, o en los días de Josué, los reyes de: Jericó, Hai, Jerusalén, Hebrón, Jarmut, Laquis, Eglón, Gezer, Debir, Geder, Horma, Arad, y rey tras rey, treinta y un reyes por todos, y todos vencidos.

Ben-Hadad, Acab, Senaquerib...

Podemos continuar la lista, solo basta recordar otros nombres más conocidos: los emperadores romanos, ¿dónde están?, Pilato, ¿dónde está?, la dinastía de los Herodes, ¿dónde está?

Solo hay un Rey que se ha sentado victorioso luego de haber vencido el pecado, a Satanás, y a la muerte y que eventualmente pondrá a todos sus enemigos por estrado de sus pies, es el Rey Invicto, Vivo, Eterno, Omnipotente, Resucitado.

Su nombre, lo sabes, y en este día reflexiona si estás viviendo para rendir el honor debido a Su Nombre o engañado que podrás salir victorioso, mira el rastro de enemigos vencidos y toma ejemplo,

Honrad al Hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino,
pues puede inflamarse de repente su ira.
¡Cuán bienaventurados son todos los que en El se refugian!


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Resurrección II

Resurrección III

Resurrección IV

Resurrección V

17 enero, 2015

Al que a mí viene, no le echo fuera

Al que a mí viene, no le echo fuera. Juan 6:37

¿Hay en el Evangelio un solo caso en que veamos que Jesús rechace a quien a Él se acerca? Si lo hubiera, desearíamos saberlo; mas nunca lo hubo, ni lo habrá jamás. Ninguno de los condenados podrá jamás decir: «Vine a Jesús y me echó fuera». No es posible que tú y yo fuéramos los primeros con quienes Jesús ha quebrantado su palabra. Jamás abriguemos tan mezquina sospecha.

Acerquémonos a Cristo con todos nuestros males presentes. De una cosa podemos estar ciertos: jamás nos negará la entrada, ni nos echará fuera. Quienes hemos ido muchas veces, y quienes nunca han ido, acudamos todos juntos, y comprobaremos que a nadie cierra la puerta de su gracia.

«Este a los pecadores recibe», pero a nadie rechaza. Venimos a Él con la debilidad y el pecado, con una fe vacilante, con muy poco conocimiento y con menguada esperanza, y no nos rechaza. Venimos con la oración indecisa, con la confesión incompleta, con la alabanza que no está en armonía con sus merecimientos, y, sin embargo, nos recibe. Venimos enfermos, manchados, desanimados, indignos, mas no nos echa fuera. Acudamos nuevamente a Él, hoy mismo, porque a nadie echa fuera.
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Charles Spurgeon, Libro de cheques del banco de la fe, 13 de enero